La afirmación la realizó el presidente de la República, Gustavo Petro Urrego, tras la polémica que se generó por la decisión de comprar aviones de guerra para reemplazar unos Kfir en mal estado. Frente a ello, el mandatario colombiano fue enfático en señalar que el proceso de renovación de la flota de superioridad aérea no sacrificará recursos que hoy son indispensables para el gasto social en todo el país.
“No se gastará un solo peso de la reforma tributaria ni de la inversión social en aviones de combate. Las prioridades de mi gobierno son y serán la reforma agraria, hambre cero, la educación superior gratuita, el bienestar de las madres cabeza de hogar y los jóvenes del país”, escribió el jefe de Estado en su cuenta de Twitter.
Al respecto, también se pronunció el ministro de Defensa, Iván Velásquez, quien explicó que en caso de que se cierre la negociación para la adquisición de aviones, “esta deuda se empezará a pagar dentro de cinco años, con el objetivo de no sacrificar recursos que hoy son indispensables para el gasto social, sino que esta inversión se pueda realizar bajo mejores condiciones económicas”, detalló.
En ese sentido, explicó que la renovación es necesaria debido a que la flota actual ha tenido más de 42 años de uso, más de 30 años de operación en Colombia.
“Su operación y mantenimiento es costosa y puede ser riesgosa. Colombia es hoy prácticamente el único operador de la plataforma Kfir. Eso quiere decir que no se producen aeronaves ni repuestos; es decir, es una capacidad insostenible”, puso de presente.
Así mismo, detalló que el Gobierno Nacional estudió tres ofertas de Estados Unidos, Francia y Suecia e hizo la preselección de la propuesta presentada por el gobierno de Francia, para la adquisición de 16 aviones Rafale. Las otras opciones presentadas a Colombia fueron los aviones Gripen de fabricación sueca y F-16 de fabricación estadounidense.








