Cientos de trabajadores de la E.S.E. Universitaria del Atlántico (UNA) enfrentan dificultades económicas debido a retrasos en sus pagos, algunos desde octubre del año pasado. La crisis financiera de la entidad ha generado una ola de renuncias y preocupación entre el personal de salud.
Según testimonios de trabajadores con contratos por prestación de servicios (OPS), la falta de pago ha llevado a que algunos no tengan dinero suficiente ni siquiera para transportarse a sus lugares de trabajo. “Uno llega a la casa con las manos vacías. Es difícil porque nadie da explicaciones”, expresó una profesional de la salud que pidió reserva de identidad.
El gerente de la E.S.E. UNA, Pablo de la Cruz, reconoció que la entidad enfrenta una deuda que supera los $120.000 millones, aunque negó que haya una gran mora en los pagos a trabajadores y proveedores.
Entre los acreedores figura la empresa Air-e, encargada del suministro eléctrico en la región, que reportó cuentas pendientes por más de $112.000 millones en facturas impagas.
Mientras la crisis persiste, los empleados advierten que la falta de soluciones podría afectar la prestación del servicio en los hospitales públicos del Atlántico, ya que muchos profesionales están optando por renunciar ante la incertidumbre laboral.









