Por: Yasher Bolívar Pérez
Colombia consiguió el tercer lugar del Mundial Sub-20 tras vencer 1-0 a Francia en Santiago, gracias a un gol tempranero de Óscar Perea a los dos minutos. Aunque el resultado le permitió igualar su mejor actuación histórica en la categoría, el rendimiento del equipo de César Torres volvió a generar cuestionamientos. Más allá del triunfo, la Tricolor se mostró intermitente, con una clara caída en intensidad y pocas ideas después del tanto inicial.
Durante varios tramos del partido, Francia se adueñó del balón y estuvo cerca del empate, especialmente en el cierre del encuentro, cuando un disparo al travesaño y un penal revertido por el VAR mantuvieron en vilo al equipo colombiano. La selección juvenil resistió más por empuje que por orden, evidenciando los mismos problemas de definición y manejo del ritmo que la dejaron fuera de la final ante Argentina.
El bronce, aunque valioso en la estadística, no oculta las falencias que acompañaron al proceso. Colombia mostró talento individual, pero sin una propuesta colectiva clara ni continuidad en su juego. Pese al logro, la sensación es que este plantel pudo ofrecer más, y que el resultado final premia la eficacia puntual, no el desarrollo de un proyecto sólido.









