En un movimiento de alto impacto político y militar, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ordenó la destitución inmediata del mayor general Javier Marcano Tábata, quien hasta hace pocos días se desempeñaba como comandante de la Guardia de Honor Presidencial y director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Rodríguez también dictó su captura, según informaciones difundidas por medios y fuentes vinculadas a Caracas.
La medida se da en el marco de una reorganización de los mandos de seguridad tras la captura en Estados Unidos del exmandatario venezolano Nicolás Maduro, hecho que ha generado una intensa reconfiguración del poder en el país. La orden de arresto responde, según versiones de fuentes no oficiales, a la supuesta falta de cumplimiento de sus responsabilidades de seguridad durante la operación que culminó con la detención de Maduro.
En reemplazo de Marcano Tábata, Rodríguez designó al general Gustavo González López como nuevo comandante de la Guardia de Honor Presidencial y jefe de la DGCIM. González López, con una amplia trayectoria en los servicios de inteligencia venezuelanos y sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea por presuntas violaciones de derechos humanos, asume ambos cargos en medio de una compleja coyuntura política y de seguridad.
La destitución del general Marcano Tábata constituye uno de los primeros cambios significativos en los altos mandos del aparato de seguridad desde que Rodríguez asumió la presidencia interina, tras la orden del Tribunal Supremo de Justicia para mantener la continuidad del Estado luego de la captura del exlíder chavista.
Analistas consultados consideran que esta decisión forma parte de una limpieza interna sin precedentes dentro de las estructuras castrenses y de inteligencia venezolanas, en un intento por reforzar la lealtad al nuevo gobierno y consolidar el control político tras meses de tensión y confrontación.
Hasta el momento, el gobierno venezolano no ha emitido una declaración oficial sobre los cargos concretos que se atribuyen al general Marcano Tábata ni sobre el proceso legal a seguir. La situación sigue siendo de alta vigilancia política en el país, que además enfrenta presiones internacionales tras la intervención estadounidense y la reconfiguración de sus instituciones.









