Las estadísticas oficiales de la Policía Metropolitana y de la Alcaldía de Barranquilla ponen en entredicho la efectividad de la llamada “tregua” entre las estructuras criminales ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’, promovida en el marco de los diálogos impulsados por el Gobierno nacional. Desde el inicio de ese acuerdo, el 23 de agosto de 2025, se han registrado 145 homicidios en la ciudad, de los cuales 113 fueron cometidos bajo la modalidad de sicariato, lo que representa el 78 % del total.
El debate se intensificó luego de que el presidente Gustavo Petro asegurara que su gobierno logró reducir a la mitad los homicidios en Barranquilla gracias a un proceso de paz entre bandas criminales. Sin embargo, los datos oficiales muestran un comportamiento contrario: mes a mes, los asesinatos aumentaron durante el periodo de vigencia de la tregua.
Entre el 23 y el 31 de agosto de 2025 se contabilizaron 10 homicidios, ocho de ellos por sicariato. En septiembre se reportaron 22 casos, en octubre 29, en noviembre 30 y en diciembre la cifra ascendió a 38 homicidios, manteniéndose el sicariato entre el 73 % y el 82 % de los hechos violentos. En los primeros once días de enero de 2026 ya se registraban 16 asesinatos, 12 de ellos ejecutados por encargo.
Las propias autoridades locales concluyen que no se evidencia una reducción significativa ni sostenida del homicidio, especialmente del sicariato, modalidad que continúa siendo el principal mecanismo de ajuste de cuentas entre estructuras criminales, pese al anuncio del acuerdo, que vence el próximo 20 de enero.
Durante la tregua, además, Barranquilla fue escenario de dos masacres que estremecieron a la ciudad. La primera ocurrió el 1 de octubre de 2025 en una barbería del corregimiento de Juan Mina, donde tres jóvenes fueron asesinados. La segunda se registró el 12 de noviembre en Villas de la Cordialidad, con un saldo de tres muertos y dos heridos, en un ataque que las autoridades asociaron a disputas por el control del microtráfico entre ‘Pepes’ y ‘Costeños’.
En el balance anual de 2025, Barranquilla cerró con 428 homicidios, una reducción del 13 % frente a 2024. No obstante, el 80 % de los asesinatos estuvo relacionado con disputas entre organizaciones criminales como ‘Los Costeños’, ‘Los Pepes’ y el ‘Clan del Golfo’, y el sicariato siguió concentrando la mayoría de los casos.
Desde la administración distrital se subraya que estos resultados no obedecen a recursos del Gobierno nacional, sino a inversiones locales derivadas del impuesto de seguridad, que aportó 78.000 millones de pesos para fortalecimiento de la Fuerza Pública, tecnología, movilidad policial e infraestructura de CAI.
En medio del rechazo de autoridades locales, sectores políticos y ciudadanía, el Ministerio de Justicia anunció la suspensión del traslado de cabecillas criminales a Barranquilla, reconociendo falta de coordinación en la medida. Para muchos analistas y líderes de opinión, la denominada “paz urbana” carece de un marco jurídico sólido y, a la luz de las cifras, no logró frenar la violencia que continúa golpeando a la ciudad