La controversia en torno al caricaturista Julio César González, conocido como ‘Matador’, volvió a poner en el centro del debate público las denuncias por maltrato, acoso o violencia contra mujeres que han salpicado al entorno del presidente Gustavo Petro. Con este episodio, ya suman al menos 11 funcionarios y contratistas vinculados al actual Gobierno que han sido señalados por presuntas conductas de este tipo.
‘Matador’, excontratista de la Presidencia con dos contratos que, según registros oficiales, superaban los 34 millones de pesos mensuales, es el más reciente caso en generar rechazo, luego de una burla dirigida a la senadora Paloma Valencia relacionada con su apariencia física. El hecho desató críticas desde distintos sectores políticos y sociales, que cuestionan la respuesta del Gobierno frente a este tipo de comportamientos.
La situación ha reavivado el debate sobre la distancia entre el discurso feminista del presidente Petro y las actuaciones de su administración. Durante la campaña presidencial, el hoy mandatario afirmó que “el cambio será con las mujeres” y prometió garantizar una vida libre de violencias, igualdad y mayor representación. Sin embargo, críticos señalan que los reiterados casos conocidos durante más de tres años de gobierno ponen en entredicho esos compromisos.
No se trata de un hecho aislado. A lo largo del mandato, han salido a la luz denuncias contra miembros del llamado primer anillo presidencial, así como contra contratistas del Estado. En varios de estos episodios, el presidente ha optado por guardar silencio, mientras que en otros sus declaraciones han generado controversia. Recientemente, Petro se refirió a una denuncia por presunta violencia física y psicológica contra un contratista del sector del entretenimiento, señalando que no se involucraría en ese tipo de conflictos personales.
Entre los casos más recordados figura el del exviceministro del Interior Diego Cancino, cuya designación como director de la Sociedad de Activos Especiales (SAE) se frustró tras conocerse una denuncia por presunto acoso sexual presentada por una funcionaria del Ministerio del Interior, relacionada con hechos ocurridos en 2024.
Organizaciones de mujeres, analistas y sectores de oposición han advertido que la reiteración de estos señalamientos debilita la credibilidad del discurso oficial sobre la defensa de los derechos de las mujeres, y reclaman posturas más claras, sanciones efectivas y coherencia entre el mensaje político y las decisiones de Gobierno.
Mientras avanzan las investigaciones correspondientes en cada caso, la polémica sigue abierta y vuelve a plantear interrogantes sobre la tolerancia institucional frente a conductas denunciadas como violencia de género y el impacto que estas situaciones tienen en la agenda de igualdad promovida desde el Ejecutivo.








