Estados Unidos anunció este jueves nuevas sanciones contra altos funcionarios de seguridad y redes bancarias de Irán, a quienes acusa de orquestar una violenta represión contra protestas pacíficas y de blanquear miles de millones de dólares provenientes de los ingresos petroleros del país persa.
De acuerdo con el Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado, las medidas apuntan a responsables directos de violaciones graves a los derechos humanos, así como a estructuras financieras utilizadas para ocultar y movilizar recursos obtenidos del petróleo, evadiendo sanciones internacionales y financiando operaciones del régimen.
Las sanciones incluyen congelación de activos, prohibición de transacciones financieras y restricciones de ingreso a territorio estadounidense, tanto para personas naturales como para entidades vinculadas a los hechos investigados.
Según fuentes citadas por organismos internacionales y defensores de derechos humanos, la represión contra las protestas habría dejado cerca de 3.000 personas muertas, en medio de operativos de fuerza desproporcionada, detenciones masivas y persecución a opositores, activistas y ciudadanos que participaron en manifestaciones pacíficas.
Desde Washington, las autoridades señalaron que estas acciones buscan aumentar la presión sobre el régimen iraní, enviar un mensaje de respaldo a la población civil y responsabilizar a quienes ordenan y ejecutan actos de violencia, así como a quienes sostienen financieramente estas operaciones.
El Gobierno estadounidense reiteró que continuará utilizando todas las herramientas diplomáticas y económicas disponibles para responder a las violaciones de derechos humanos en Irán, mientras crece la presión internacional para que se investiguen los crímenes y se garantice justicia para las víctimas.









