El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, enfrenta dos mociones de censura luego de que el Gobierno aprobara el presupuesto nacional de 2026 sin someterlo a votación del Parlamento, amparándose en el artículo 49,3 de la Constitución francesa.
El jefe de Gobierno reconoció que la decisión se tomó con “amargura y arrepentimiento”, pero la justificó como una medida necesaria para evitar un bloqueo institucional y garantizar la estabilidad fiscal del país.
La utilización del artículo 49,3 —que permite adoptar un proyecto de ley sin votación parlamentaria salvo que prospere una moción de censura— ha generado fuertes críticas de sectores de oposición, que califican la maniobra como un debilitamiento del debate democrático.
Las mociones serán debatidas en los próximos días y, de prosperar alguna de ellas, podrían provocar la caída del Ejecutivo, en un contexto de alta tensión política y social en Francia.









