Barranquilla, 19 de enero de 2026 – La tregua entre las bandas ‘Los Pepes’ y ‘Los Costeños’, que se firmó de manera simbólica el 3 de octubre de 2025 en la cárcel La Picota de Bogotá, está a punto de vencer este 20 de enero, y las cifras de homicidios reflejan que la violencia no se detuvo durante este periodo.
Desde la firma de la tregua, se han registrado 152 homicidios en Barranquilla, de los cuales 120 corresponden a sicariato y ajustes de cuentas entre bandas, es decir, un 79 % del total. Entre septiembre y diciembre de 2025, los homicidios crecieron de 22 a 38 casos mensuales, manteniendo altos porcentajes de asesinatos por sicariato. Solo del 1 al 19 de enero de 2026 se han reportado 30 homicidios.
El pasado 3 de octubre, los líderes Digno Palomino (‘Los Pepes’) y Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias ‘Castor’ (‘Los Costeños’), firmaron la prórroga de la tregua en un encuentro televisado junto a miembros de la Consejería Comisionada de Paz del Gobierno, con un apretón de manos simbólico para mostrar voluntad de paz. Sin embargo, los hechos demuestran que los crímenes continúan, poniendo en duda la efectividad del acuerdo.
Polémica por el traslado de cabecillas a Barranquilla
La semana pasada se generó controversia por el posible traslado de 19 presuntos delincuentes, incluidos Digno Palomino y ‘Castor’, a cárceles de Barranquilla para continuar las negociaciones de paz. Inicialmente, el Ministro de Justicia, Andrés Idárraga, había aprobado la solicitud, pero tras la reacción de las autoridades locales, dio marcha atrás.
El alcalde Alejandro Char criticó la medida: “En lugar de reforzar nuestra fuerza pública, trasladan a peligrosos criminales que podrían seguir impartiendo órdenes, generando más homicidios y extorsiones”, señaló en su cuenta de X. Por su parte, el Presidente Gustavo Petro defendió su gestión: “Mi gobierno ha logrado reducir la tasa de homicidios en Barranquilla a la mitad mediante un proceso de paz entre bandas”.
El Gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, también expresó su preocupación sobre las condiciones de seguridad de las cárceles locales, calificando el traslado como una posible “invasión de organizaciones delictivas” en los centros penitenciarios.

Nuevo mediador de paz
Para continuar las negociaciones, el Presidente designó como mediador al sacerdote de origen holandés Cyrillus Swinne, conocido por su labor social en el barrio La Paz de Barranquilla. Swinne afirmó estar dispuesto a asumir el rol y subrayó que el objetivo es “reducir la violencia en la ciudad y en Soledad”, señalando que estas bandas afectan la convivencia a través de homicidios y microtráfico.
Las conversaciones con las autoridades locales continúan, mientras la ciudad se prepara para conocer si la tregua se renovará o si se retomará la escalada de violencia.









