Por: Yasher Bolívar Pérez
La pasión por el fútbol volvió a verse empañada por la violencia. Camilo Rojas, un joven de 24 años e hincha del Atlético Bucaramanga, fue asesinado con arma blanca en medio de una riña entre barras antes y durante el clásico del oriente colombiano frente al Cúcuta Deportivo, disputado el martes en el estadio General Santander. Según versiones oficiales, el hecho ocurrió en los alrededores del escenario deportivo, en medio de disturbios protagonizados por seguidores de ambos equipos.
Rojas, estudiante de veterinaria de acuerdo con medios locales, resultó gravemente herido durante el enfrentamiento y falleció minutos después debido a la gravedad de las lesiones. El comandante operativo de la Policía de Cúcuta, teniente coronel Ricardo Conde, confirmó que la víctima fue atacada en una pelea entre hinchadas, situación que desbordó los controles de seguridad y obligó a la intervención de unidades antidisturbios.
El crimen generó rechazo y llamados a la reflexión por parte de las autoridades. El alcalde de Bucaramanga, Cristian Portilla, calificó lo sucedido como “lamentable y muy preocupante” y lamentó que lo que debería ser una fiesta deportiva termine en tragedia. Además, durante la jornada se reportaron desórdenes dentro y fuera del estadio, así como actos de vandalismo en establecimientos cercanos, reavivando el debate sobre la violencia en el fútbol colombiano y la urgencia de medidas más efectivas para proteger la vida.









