El canciller de Cuba calificó como un “brutal acto de agresión” la medida adoptada por Estados Unidos que impone aranceles a todo país que venda o suministre petróleo a la isla, al considerar que se trata de una nueva acción de presión económica contra el país caribeño.
Según el jefe de la diplomacia cubana, la decisión estadounidense busca asfixiar aún más la economía cubana y agravar las dificultades energéticas que enfrenta la población, en medio de un complejo contexto económico. El funcionario sostuvo que esta política viola principios del derecho internacional y afecta no solo a Cuba, sino también a terceros países que mantienen relaciones comerciales legítimas con la isla.
Desde La Habana se advirtió que la medida tendrá impactos directos en el suministro de combustible, el funcionamiento de sectores estratégicos y la vida cotidiana de los ciudadanos, por lo que el Gobierno cubano reiteró su rechazo y anunció que continuará denunciando estas acciones ante los organismos internacionales.
Hasta el momento, el Gobierno de Estados Unidos no ha emitido una respuesta oficial frente a las declaraciones del canciller cubano, mientras crecen las reacciones en la región y en distintos escenarios diplomáticos frente a esta nueva tensión bilateral.










