La decisión de la Corte Constitucional de suspender los efectos del decreto de emergencia económica expedido por el Gobierno de Gustavo Petro abrió un complejo panorama fiscal, jurídico y político, ante la posibilidad de que el Estado deba devolver cientos de miles de millones de pesos recaudados en impuestos si la medida es declarada inconstitucional de forma definitiva.
El alto tribunal adoptó la suspensión al considerar, de manera preliminar, que las motivaciones del decreto podrían ser contrarias a la Constitución y que su aplicación habría generado afectaciones en las finanzas de empresas y hogares. La emergencia económica fue decretada en diciembre con el objetivo de obtener recursos que no fueron aprobados tras el hundimiento de la reforma tributaria en el Congreso.
Un análisis de Andrés Pardo, Head of LatAm Macro Strategy en XP Investments, señala que la Corte ahora realizará un estudio de fondo del decreto, cuyo fallo definitivo se espera entre febrero y marzo. Según el experto, el lenguaje empleado en la decisión provisional —que califica la emergencia como “manifiestamente inconstitucional”— anticipa un escenario adverso para el Gobierno.
De confirmarse la anulación, la Corte podría ordenar la devolución de los impuestos recaudados bajo la emergencia. A corte del 22 de enero, dichos recaudos ascendían a aproximadamente $814.000 millones, lo que representaría un desafío legal y operativo para el Estado, especialmente en el caso de los impuestos indirectos ya trasladados a los consumidores.
Más allá del impacto fiscal, analistas advierten que la suspensión constituye un revés político para el Ejecutivo y podría intensificar la confrontación institucional. En el plano macroeconómico, la reversión de los impuestos temporales sobre bebidas alcohólicas y cigarrillos tendría efectos en la inflación: mientras el IPC de enero reflejaría un aumento por su vigencia inicial, en febrero podría observarse una corrección a la baja tras su suspensión.
La decisión de la Corte Constitucional reaviva el debate sobre los límites del uso de la emergencia económica y sus consecuencias para la estabilidad fiscal, el clima político y la confianza en las instituciones.









