Por: Yasher Bolívar Pérez
El Real Madrid evitó un nuevo tropiezo en LaLiga gracias a un penalti convertido por Kylian Mbappé en el minuto 100, pero la victoria 2-1 ante el Rayo Vallecano dejó más preguntas que certezas en el Santiago Bernabéu. El resultado maquilló una actuación irregular de un equipo que volvió a mostrar fragilidad colectiva, dependencia de individualidades y un ambiente tenso en la grada.
Vinícius Jr. fue el único que rompió la monotonía con un gol de gran factura en la primera parte, mientras el resto del equipo tuvo dificultades para imponer su juego. El Rayo, sin complejos, encontró el empate en el segundo tiempo y llegó a rozar la victoria ante un Madrid desordenado, superado por momentos y sostenido nuevamente por las atajadas de Thibaut Courtois.
El desenlace llegó de la forma menos convincente: un penalti en el tiempo añadido que Mbappé ejecutó con frialdad para salvar tres puntos que no reflejan el desarrollo del partido. Más allá del triunfo, el Real Madrid volvió a dejar una imagen preocupante, con un juego poco fiable y una afición cada vez más impaciente ante un proyecto que aún no logra convencer.









