Por: Yasher Bolívar Pérez
James Rodríguez atraviesa uno de los momentos más delicados de su carrera. A pocos meses del Mundial de 2026, el volante colombiano se encuentra sin club y fue ofrecido a Estudiantes de La Plata y Platense, dos equipos del fútbol argentino que analizan su fichaje en medio de dudas deportivas y, sobre todo, económicas. La escena refleja un presente que contrasta con su prestigio internacional y con su reciente protagonismo en la Copa América 2024.
El principal obstáculo para concretar su llegada es el salario del jugador, considerado elevado para el mercado local. Aunque Estudiantes cuenta con cupo de extranjero y participación en Copa Libertadores, y Platense vive un momento histórico, ambos clubes son conscientes de que asumir el costo de James implica un riesgo financiero importante. Mientras tanto, el mediocampista incluso llegó a vestir la camiseta de Banfield, confirmando que su nombre circula activamente en el mercado sudamericano.
Más allá de Argentina, James también fue ofrecido a clubes de la MLS y del fútbol ecuatoriano, lo que evidencia su urgencia por sumar minutos y mantenerse en el radar del técnico Néstor Lorenzo. Con el tiempo corriendo en su contra y un rendimiento reciente sin el impacto esperado, el colombiano enfrenta una realidad incómoda: el talento no está en duda, pero el fútbol le exige presente, continuidad y decisiones inmediatas.




