Por: Yasher Bolívar Pérez
El FC Barcelona selló su clasificación a las semifinales de la Copa del Rey tras imponerse 2-1 al Albacete en el estadio Carlos Belmonte, en un partido que exigió concentración y eficacia hasta el último minuto. El equipo dirigido por Hansi Flick mostró temple competitivo y supo administrar los tiempos del encuentro ante un rival que nunca renunció a la disputa.
La ventaja azulgrana se construyó a partir del talento joven y la solidez defensiva. Lamine Yamal abrió el marcador en la primera mitad con una definición precisa, coronando una secuencia colectiva que evidenció el control del Barcelona sobre el balón y los espacios. Ya en el complemento, Ronald Araujo amplió la diferencia tras un tiro de esquina, confirmando el peso del juego aéreo en un duelo cerrado y físico.
Albacete reaccionó en el tramo final con el descuento de Javi Moreno, lo que añadió tensión a los últimos minutos y obligó al Barcelona a replegarse con orden. Sin embargo, el conjunto catalán resistió el empuje local y sostuvo la ventaja con oficio, asegurando su presencia entre los cuatro mejores del torneo. Una clasificación trabajada, que combina juventud, experiencia y una lectura madura del partido.









