Por David Awad Virviescas
Lo que comenzó como un acto de amor en medio de la adversidad familiar, hoy se ha convertido en una de las obras sociales más nobles y constantes del Caribe colombiano. La Fundación Jorge Acosta, creada hace 17 años por el exfutbolista Jorge Acosta junto a sus hijos y su familia tras la enfermedad de su padre, continúa llevando alegría, esperanza y oportunidades a cientos de niños en los sectores más vulnerables de Barranquilla y sus alrededores.
Jorge Acosta no habla desde la teoría. Su historia es ejemplo vivo de superación. Jugó cerca de 13 años a nivel profesional, vistió la camiseta del Deportivo Cali entre 1992 y 1993 y tuvo el honor de representar a la Selección de Estados Unidos en el Mundial de 1994. Pero antes de los estadios llenos y los grandes escenarios, fue un niño del barrio El Valle de Barranquilla, que encontró en el fútbol un refugio, una pasión y una oportunidad de vida.

“Conozco al dedillo las necesidades de esta población”, ha manifestado en varias ocasiones. Por eso su motivación no es pasajera: sabe que para muchos niños de escasos recursos, el balón no es solo un juego, es una puerta abierta a soñar.
Más que uniformes, dignidad y esperanza
Desde 2004, la fundación ha entregado uniformes, canilleras, guayos y balones a equipos infantiles en distintas comunidades del Caribe colombiano.
En 2018 vistieron a 50 equipos de fútbol, beneficiando a más de 750 niños. “Eso es un montón de niños felices”, recuerdan con emoción quienes han acompañado el proceso.




En 2019, en Puerto Colombia, donaron más de 500 juegos de uniformes, además de pelotas y botas para decenas de pequeños deportistas. Año tras año, la obra ha crecido gracias al apoyo de aliados y amigos que creen en el poder transformador del deporte.




En esta oportunidad, la tarde del miércoles 11 de febrero, la cancha del barrio El Carmen fue el escenario de una nueva jornada de esperanza. Allí, la Fundación Jorge Acosta entregó dotación completa a 22 equipos de fútbol, cada uno conformado por al menos 14 jugadores. Es decir, más de 300 niños recibieron implementos que no solo fortalecen su práctica deportiva, sino también su autoestima y sentido de pertenencia.








El propio Acosta recordó que hace dos o tres años lograron beneficiar a cerca de 750 niños, equivalentes a unos 30 equipos en total. “Esta es una obra que hacemos desde 2004 y aspiramos seguir haciéndola 20 años más”, afirmó con convicción.
Una cadena de solidaridad
El evento contó con el respaldo de reconocidas figuras del fútbol y amigos cercanos de la fundación, entre ellos el exjugador Víctor Danilo Pacheco, Antonio De La Osa y otros colaboradores que hicieron posible la logística y organización de la jornada.





También se destacó el apoyo años atrás de quienes abrieron puertas y gestionaron espacios para que esta labor continúe creciendo. “Tenemos que agradecer a todos los que formaron parte de esto. Sin ustedes, esto no sería posible”, expresó Acosta, resaltando especialmente a Teófilo Gutiérrez padre y al hermano Valenciano por su gestión y acompañamiento en años anteriores.
Un sueño que sigue creciendo
Más allá de las cifras, la verdadera dimensión de esta obra se mide en sonrisas, en niños que hoy corren tras un balón con uniforme nuevo, en padres que ven a sus hijos ocupando su tiempo en el deporte y alejados de los riesgos de la calle.
La Fundación Jorge Acosta no solo entrega implementos deportivos: entrega ilusión, disciplina, valores y la certeza de que los sueños sí pueden alcanzarse. Porque si un niño del barrio Valle logró llegar a un Mundial, ¿por qué no podría hacerlo cualquiera de estos pequeños que hoy entrenan con esperanza renovada?
“Nos gustaría dar las gracias a todos los que participaron en esto de muchas maneras y hacerles saber que vamos a tratar de seguir cambiando muchas vidas y darles esperanza. Gracias a todos y que Dios los bendiga por ser parte de este increíble sueño”, concluyó.

En cada cancha de tierra donde rueda un balón donado por la fundación, late una historia que apenas comienza. Y mientras haya niños soñando, la obra de Jorge Acosta seguirá marcando goles… pero en el corazón de toda una comunidad.




