Las elecciones de 2026, tanto para Congreso como Presidencia de la República, se caracterizan por la radicalización de las narrativas políticas, donde la confrontación ha trascendido las propuestas y, en muchos casos, se ha centrado en ataques personales sin sustento legal.
Un ejemplo reciente es Edwin Javier Brito García, conocido en redes sociales como ‘Pechy Players’, quien lanzó un ‘jingle’ con lenguaje soez para promover su candidatura al Senado. La canción, que se volvió viral, incluye frases como: “Si quiere que cambie esta v…, vota por el Pechy Players”.
Ante este fenómeno, la Misión de Observación Electoral (MOE) señaló que estos comportamientos evidencian polarización política, discursos intolerantes y excluyentes, y contribuyen a la radicalización del debate electoral.
Jessyka Manotas, gerente de Proyectos de la MOE, calificó estos discursos como “discriminatorios y estigmatizantes”, y advirtió sobre la creciente participación de influencers y generadores de contenido en la política, quienes amplifican mensajes de confrontación y ataques personales.
La MOE también ha hecho seguimiento al cumplimiento de la transparencia en gastos de campaña a través del aplicativo Cuentas Claras. En el Atlántico, por ejemplo, solo el 20 % de las candidaturas a la Cámara han reportado información actualizada. De ese grupo, los registros de propaganda electoral alcanzan apenas 135 millones de pesos, una cifra considerada muy baja en comparación con el alcance de campañas en redes sociales.
Manotas hizo un llamado al Consejo Nacional Electoral (CNE) para que supervise de cerca el gasto en medios digitales, ya que podrían estarse violando los topes establecidos por la ley.









