Desde este miércoles, Colombia inicia la personalización del nuevo pasaporte, un proceso que ahora está completamente bajo control del Estado, después de casi 20 años de tercerización. La Imprenta Nacional de Colombia, en coordinación con la Cancillería, lidera esta fase de transición.
Mayor seguridad y control total del proceso
El nuevo pasaporte incorpora chip electrónico, sistemas de encriptación, microtextos, tintas de seguridad y un diseño renovado, cumpliendo con los estándares de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
Según la gerente de la Imprenta Nacional, Viviana León, la personalización se realiza “bajo control estatal y sin intermediación de terceros”, lo que garantiza mayor trazabilidad y protección de datos de los ciudadanos. Además, el proceso usa infraestructura de clave pública (PKI), fundamental para la seguridad de documentos electrónicos.
“Pasamos de un esquema de tercerización a uno de control directo del Estado, con soporte internacional y transferencia tecnológica”, señaló León. “Cuando la Imprenta alcanza su punto de equilibrio, los recursos retornan al Estado. Es fortalecer lo público desde lo público”.


Transición gradual sin afectar a los usuarios
La implementación será progresiva, sin afectar a los ciudadanos. Los pasaportes actuales seguirán siendo válidos y la expedición continuará normalmente hasta agotar existencias.
La Imprenta Nacional también se encargará de la custodia y distribución del documento en alianza con la empresa estatal 472, asegurando control total en toda la cadena de producción.
Un paso hacia la soberanía tecnológica
Más allá de la seguridad y la operatividad, el nuevo pasaporte representa un avance en la autonomía del Estado colombiano, fortaleciendo la identidad de los ciudadanos y la proyección internacional del país.
“El nuevo pasaporte colombiano es un avance en nuestra soberanía, nuestra identidad y nuestra proyección como país ante el mundo”, concluyó León.








