Lo que debía ser un espacio de diálogo para avanzar en procesos de paz urbana terminó envuelto en polémica. El Gobierno Nacional decidió suspender las conversaciones con bandas criminales en la cárcel de Itagüí, luego de que se conociera la realización de una parranda vallenata dentro del penal.
El evento, que habría contado con la presencia del cantante Nelson Velásquez, encendió las alarmas sobre el control y la disciplina en uno de los centros penitenciarios de alta seguridad del país.
La Delegación de Paz Urbana en Medellín y el Valle de Aburrá fue enfática al señalar que este tipo de situaciones no hacen parte de las condiciones ni garantías para mantener el Espacio de Conversación Socio Jurídico con los voceros de estructuras criminales.
“Rechazamos de manera contundente estos hechos”, indicó el Gobierno, al anunciar la suspensión inmediata de la agenda de diálogo hasta esclarecer la responsabilidad de los internos en lo ocurrido.
Medidas y sanciones en marcha
Tras el escándalo, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) confirmó la adopción de medidas urgentes dentro del centro penitenciario:
- Cambio inmediato del director encargado del establecimiento.
- Traslado del comandante de vigilancia.
- Apertura de investigación disciplinaria contra siete funcionarios.
- Intervención de grupos especiales en el pabellón de alta seguridad.
Según el Inpec, estas acciones buscan esclarecer cómo se permitió el ingreso del artista y determinar posibles irregularidades en los controles de seguridad.

Golpe a la “paz urbana”
La suspensión de los diálogos representa un duro revés para la estrategia de paz urbana del Gobierno, que busca reducir la violencia mediante acuerdos con estructuras criminales en distintas regiones del país.
Ahora, el futuro de estas conversaciones queda en incertidumbre, mientras las autoridades intentan responder a una pregunta clave: ¿cómo fue posible que una fiesta de este tipo ocurriera dentro de una cárcel de máxima seguridad?









