Hay hombres que, a pesar de las cicatrices y los kilómetros recorridos en los banquillos de América, conservan la capacidad de conmoverse como niños. Alfredo Arias es uno de ellos. A solo horas de que el césped del Romelio Martínez sea el escenario de los primeros 90 minutos de la gran final de la Liga BetPlay 2026-I, el estratega charrúa desnudó su costado más humano en una rueda de prensa que mezcló el respeto táctico con la poesía del vestuario.
Lejos de la frialdad matemática de los números que definieron el semestre, Arias confesó la intimidad de su hogar previo a la cita ante Atlético Nacional: “Le dije a mi esposa tomándome un mate: he tenido varias finales en varios países, pero parece que fuera el primer día”. Una frase que define el ADN de un Junior de Barranquilla que no se conforma con lo obtenido y que busca su decimosegunda estrella con el hambre del que nunca ha ganado nada.
El choque de los dos titanes del semestre
El estratega uruguayo no esquivó la realidad del rival. Sabe perfectamente que el cuadro verdolaga no llega por casualidad a esta instancia. Nacional cabalgó la fase regular desde la cima, exhibiendo una regularidad aplastante.
“Nos enfrentamos a un equipo que merecidamente fue primero todo el semestre, nosotros segundos; no se salió mucho de lo que fueron los números a lo largo del campeonato”, analizó con lucidez el timonel rojiblanco.
Sin embargo, el fútbol no es solo de estadísticas, sino de momentos. Y el presente de Junior respalda cualquier ilusión. Los tiburones han edificado un proyecto deportivo sólido que los ha devuelto al Olimpo del balompié nacional, compitiendo cara a cara ante cualquier nómina del país. Para Arias, el mérito es absoluto de sus dirigidos: “Estos jugadores me tienen nuevamente en una final que tenemos que ganar sí o sí”.
Un mensaje de fe para el Metropolitano y toda Barranquilla
Consciente de la mística que rodea estas finales en la Arenosa, el técnico aprovechó los micrófonos para conectar directamente con la tribuna. No hubo promesas vacías, sino un llamado a la memoria y al disfrute de una época dorada para la institución.
“El mensaje que yo le doy a la hinchada es de agradecimiento. Tengan fe, los hinchas viven de la fe y la esperanza”, expresó Arias, recordándole al pueblo rojiblanco que este grupo ya sabe lo que es dar una vuelta olímpica recientemente. “Cuando un equipo como el nuestro juega dos finales en menos de seis meses y gana la primera, debe estar feliz. Disfruten”.
La mesa está servida. Las estrategias están trazadas y el Romelio Martínez rugirá bajo el calor barranquillero. Junior busca la gloria; Arias, revivir la eterna juventud que solo el fútbol le puede otorgar.









