Los San Antonio Spurs respondieron cuando más lo necesitaban. En una noche de alta presión en el Madison Square Garden, el equipo texano derrotó 115-111 a los New York Knicks en el tercer juego de las Finales de la NBA y redujo la desventaja en la serie a 2-1.
Tras perder los dos primeros encuentros en casa, San Antonio llegó a Nueva York obligado a ganar para evitar quedar al borde de la eliminación. La respuesta llegó de la mano de su gran figura, Victor Wembanyama, quien lideró la ofensiva con 32 puntos y fue determinante para frenar la racha de 13 victorias consecutivas de los Knicks en esta postemporada.
El entrenador de los Spurs, Mitch Johnson, destacó la actitud de sus dirigidos y aseguró que el equipo afrontó el compromiso con una mentalidad más agresiva que en los partidos anteriores.
“Estábamos en modo ataque”, afirmó el estratega, quien también valoró la capacidad de reacción de sus jugadores en los momentos más complicados del encuentro.
La victoria cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta el ambiente que se vivió en el Madison Square Garden, escenario que recibió un partido de Finales de la NBA por primera vez en 27 años y donde los aficionados neoyorquinos generaron una atmósfera electrizante.
Wembanyama, que había sido señalado tras un error decisivo en la derrota del segundo juego, mostró una versión mucho más sólida y concentrada. El francés reveló que aprovechó los días previos para desconectarse de la presión mediática y recuperar el equilibrio mental antes de afrontar el crucial compromiso.
Con este resultado, los Spurs vuelven a meterse en la pelea por el título y buscarán igualar la serie este miércoles, cuando se dispute el cuarto partido nuevamente en Nueva York.









