La Falla de Oca es una de las principales estructuras tectónicas del norte de Colombia y desempeña un papel fundamental en la dinámica geológica de la región Caribe. En el departamento de La Guajira, su recorrido sigue una dirección aproximada de oeste a este, atravesando la franja sur y centro-sur del territorio antes de extenderse hacia Venezuela.
De acuerdo con su trazado, la falla cruza directamente los municipios de Riohacha, en su sector sur, Maicao, Albania, Hatonuevo, Barrancas, Fonseca, Distracción y San Juan del Cesar, zonas donde existe una mayor influencia de esta estructura geológica.
Aunque la traza principal no pasa por los centros urbanos de Uribia y Manaure, estos municipios también se encuentran dentro del área de influencia de la Falla de Oca debido a su cercanía, por lo que forman parte del contexto geológico asociado a este importante sistema tectónico.
Los especialistas señalan que la Falla de Oca es una falla activa, capaz de generar movimientos sísmicos de diversa magnitud, razón por la cual es objeto de monitoreo permanente por parte de las autoridades y entidades dedicadas al estudio de la actividad sísmica en Colombia.
Su presencia convierte a La Guajira en una de las regiones con mayor interés para los estudios geológicos del país, debido a la interacción de placas tectónicas y a la necesidad de fortalecer las estrategias de gestión del riesgo frente a eventuales movimientos telúricos.









