Por: Yasher Bolívar Pérez
El sueño de ver a Pep Guardiola al frente de la selección de Italia llegó a su fin. El técnico español rechazó la propuesta de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), que lo había convertido en la pieza clave de un ambicioso plan para reconstruir el fútbol italiano tras los recientes fracasos internacionales. La decisión supone un duro golpe para una afición que veía en el exentrenador del Manchester City la figura ideal para liderar una nueva etapa.
La operación fue impulsada por Paolo Maldini, actual director técnico de la FIGC, quien viajó personalmente a Barcelona para presentarle a Guardiola un proyecto que iba más allá del primer equipo e incluía una transformación de las divisiones menores y de la filosofía futbolística del país. Incluso la federación estaba dispuesta a realizar un importante esfuerzo económico para satisfacer las condiciones del estratega catalán, quien finalmente mantuvo su decisión de alejarse temporalmente de los banquillos para dedicar más tiempo a su familia.
Tras la negativa de Guardiola, la federación italiana deberá reactivar la búsqueda de un nuevo seleccionador. Entre los principales candidatos aparecen Andrea Pirlo y Roberto Mancini, mientras la dirigencia mantiene el objetivo de devolver a la tetracampeona del mundo al protagonismo internacional y recuperar la identidad competitiva que históricamente caracterizó a la ‘Azzurra’.










