Durante la instalación del 54º Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, el gobernador Eduardo Verano presentó los avances del Programa de Promoción de Agronegocios Sostenibles del Sur del Atlántico.
La estrategia para el agro liderada por la Gobernación beneficia a 300 familias rurales, genera más de 500 empleos y fortalece la economía del sur del departamento.
El Atlántico se convirtió en el epicentro nacional del sector palmero con la instalación del 54º Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, organizado por Fedepalma en el Centro de Eventos Puerta de Oro, escenario que reunió a productores, empresarios, investigadores, representantes gremiales, autoridades nacionales y líderes del sector agroindustrial provenientes de distintas regiones del país.
La apertura del encuentro estuvo a cargo del presidente ejecutivo de Fedepalma, Nicolás Pérez Marulanda; el presidente de la Junta Directiva de Fedepalma, Carlos Murgas Dávila, y el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano; quien aprovechó el escenario para presentar los avances del Programa de Promoción de Agronegocios Sostenibles del Sur del Atlántico, una apuesta estratégica que está transformando la economía rural del departamento mediante el fortalecimiento de la palma de aceite, el limón tahití y el plátano.
Entre los asistentes al evento figuraron la presidenta de la Junta Directiva de Cenipalma, Catalina Convers Laverde; el director general de Cenipalma, Eduardo Graterol Matute; el presidente del Banco Agrario, Hernando Chica; así como representantes del Gobierno nacional, líderes gremiales y productores palmeros de todo el país.
Durante su intervención, Verano destacó que el desarrollo del Atlántico no se limita a sus centros urbanos y que el sur del departamento se está consolidando como un nuevo polo de crecimiento agroindustrial basado en la asociatividad, la productividad y la sostenibilidad.
“Hace algunos años hablar del sur del Atlántico era hablar de dificultades históricas. Hoy hablamos de inversión, productividad, asociatividad y oportunidades. Estamos demostrando que el campo puede ser rentable, competitivo y generador de bienestar para las comunidades”, señaló el mandatario.

Actualmente, el programa impulsado por la Gobernación registra 1.950 hectáreas cultivadas entre palma de aceite, limón tahití y plátano, de las cuales 1.200 corresponden a palma. Este modelo productivo involucra a 300 familias organizadas en 15 asociaciones que han encontrado en el trabajo asociativo una herramienta para fortalecer sus ingresos y mejorar su calidad de vida.
La apuesta por la agroindustria ya comienza a reflejar resultados concretos. La producción pasó de 764 toneladas en 2024 a 2.749 toneladas en 2025 y para este año se proyecta superar las 4.000 toneladas, evidenciando un crecimiento sostenido de la capacidad productiva del territorio.
El gobernador destacó además que la palma de aceite se ha consolidado como uno de los principales motores de reactivación económica del sur del departamento, generando más de 500 empleos directos e indirectos y dinamizando la economía de municipios que históricamente enfrentaron importantes desafíos sociales y económicos.
Uno de los aspectos más relevantes de esta estrategia ha sido el acceso al financiamiento rural. Gracias al trabajo articulado entre asociaciones, entidades financieras y la administración departamental, se han gestionado más de $35.160 millones en créditos asociativos destinados a fortalecer proyectos productivos de palma, limón Tahití y plátano.
“Estos recursos representan mucho más que acceso al crédito. Son una muestra de confianza en nuestros productores, en sus capacidades y en el enorme potencial del campo atlanticense para generar riqueza y desarrollo”, afirmó Verano.
La secretaria de Desarrollo Económico del Atlántico, Marisabella Romero, destacó que el modelo implementado en el sur del departamento se ha convertido en un referente nacional por su capacidad para combinar organización comunitaria, sostenibilidad y crecimiento económico.
“Queremos seguir trabajando en el sector campesino, en el sector agro del, en la agroindustria, que sin duda alguna es el gran motor de nuestro departamento”, enfatizó.
La funcionaria señaló que el fortalecimiento de la infraestructura, el acceso a financiación, la asistencia técnica y la vocación de los productores han sido factores determinantes para consolidar una nueva dinámica económica en la región, capaz de generar oportunidades para las nuevas generaciones y fortalecer el arraigo rural.









