Estudiantes afectados denuncian retraso en el pago de matrículas mientras la Alcaldía destina millonaria inversión a festividades.
La comunidad estudiantil de Galapa enfrenta una situación preocupante debido al retraso en el pago de sus matrículas universitarias, un hecho que ha generado indignación entre los jóvenes becados y sus familias. La polémica crece aún más porque la administración municipal, encabezada por un alcalde que también es docente, ha destinado 2.500 millones de pesos a la organización del carnaval local, mientras que el acceso a la educación de estos estudiantes sigue en el aire.
Estudiantes en incertidumbre
Según un informe publicado por El Diario de Galapa, los beneficiarios del programa de becas de la Alcaldía han visto comprometido su inicio de semestre debido a la demora en el giro de los recursos. Esta situación les ha impedido seleccionar los horarios adecuados, viéndose obligados a aceptar clases en horarios poco convenientes o incluso a perder cupos en materias clave para su formación académica.
“Nos dicen que el dinero llegará, pero mientras tanto estamos perdiendo tiempo valioso. No es justo que tengamos que esperar mientras se destinan miles de millones a un evento que solo dura dos meses”, expresó uno de los estudiantes afectados, quien prefirió mantenerse en el anonimato.
Prioridades cuestionadas
La decisión del gobierno local de invertir una suma millonaria en la organización del carnaval ha sido objeto de fuertes críticas. Aunque se reconoce la importancia de la festividad como motor cultural y económico, muchos ciudadanos cuestionan que la educación no haya recibido la misma atención prioritaria.
“Es una contradicción que un alcalde que también es docente no garantice primero el acceso a la educación de los jóvenes. La inversión en cultura es importante, pero la educación es una necesidad urgente”, opinó un líder comunitario.
Hasta el momento, la Alcaldía no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la demora en los pagos, aunque algunos funcionarios han asegurado que se está trabajando en la solución del problema. Mientras tanto, los estudiantes y sus familias siguen esperando respuestas concretas.
¿Fiesta o futuro?
El dilema entre priorizar la educación o la festividad ha encendido un debate en la comunidad. Mientras unos defienden la inversión en el carnaval como un impulso a la economía local, otros exigen que los recursos públicos sean administrados con mayor equidad, garantizando que los jóvenes puedan continuar sus estudios sin obstáculos.
A medida que el carnaval se acerca, la presión sobre la administración municipal aumenta. La comunidad estudiantil espera que su derecho a la educación no quede relegado a un segundo plano en medio de la celebración.









