La decisión del Presidente Gustavo Petro de liquidar siete EPS en quiebra ha generado incertidumbre y preocupación entre millones de colombianos. Los usuarios, en su mayoría, podrían ser trasladados a la Nueva EPS, que actualmente también está intervenida y cuenta con 11 millones de afiliados.
Las siete EPS intervenidas son: Famisanar (2,9 millones), Coosalud (3,2 millones), Asmet Salud (1,8 millones), Emssanar (1,7 millones), Savia Salud (1,6 millones), Servicio Occidental de Salud (750.000) y Capresoca (170.000). Expertos advierten que la medida podría agravar la congestión en la Nueva EPS, retrasando citas médicas, interrumpiendo tratamientos y complicando la entrega de medicamentos esenciales.
Usuarios expresan su temor y escepticismo ante el traslado:
-
Una afiliada de Famisanar aseguró: “A mí me ha ido bien y a la familia igual. Si nos la quitan quedamos en el aire. La Nueva EPS dicen que entregar medicamentos es muy difícil”.
-
Otro usuario agregó: “La Nueva EPS es muy buena, pero con la densidad de usuarios puede complicar más la situación”.
La preocupación se intensifica por casos como el del menor Kevin Arley Acosta Picó, quien falleció por hemofilia tras dos meses sin recibir su medicamento EMICIZUMAB, debido a retrasos en pagos y omisiones de la Nueva EPS. La Procuraduría General de la Nación inició investigaciones y abrió una indagación disciplinaria contra Óscar Galvis, interventor de la entidad, mientras que una copia del informe será remitida a la Fiscalía para determinar responsabilidades.
Pacientes y expertos coinciden en que la crisis evidencia la urgencia de una Reforma a la Salud, que asegure acceso efectivo a servicios médicos y tratamientos vitales, evitando que decisiones administrativas terminen afectando la vida de los colombianos más vulnerables.




