El desplome parcial de la fachada de una vivienda de tres pisos en el barrio Olaya, ocurrido el pasado miércoles mientras obreros trabajaban en el lugar, encendió las alarmas sobre el cumplimiento de normas y la supervisión de obras en Barranquilla. Aunque no se reportaron víctimas fatales, el incidente dejó en evidencia las dudas sobre si el proyecto contaba con los permisos y lineamientos exigidos por ley.
De acuerdo con Jaime Fontanilla, excurador Urbano #1, toda obra requiere aprobación arquitectónica, estructural y jurídica antes de obtener la licencia de construcción. “Lo que habría que revisar es si la construcción en Olaya tenía licencia, o si, aun teniéndola, no estaban ejecutando lo que se les autorizó”, señaló.
Por su parte, Néstor Escorcia, presidente de la Sociedad de Ingenieros del Atlántico, recordó que cada proyecto debe contar con un ingeniero idóneo, un profesional en seguridad laboral, un arquitecto y un geotecnista para el análisis del suelo. “Estamos acostumbrados a que los obreros se cuiden solos, pero en cualquier momento puede ocurrir algo”, advirtió.
El arquitecto Kevin Rodríguez añadió que se debe verificar si el uso del suelo en el Plan de Ordenamiento Territorial permitía la construcción de tres pisos. “Así se determina dónde estuvo la falla que se pudo prevenir”, sostuvo.
Ante el caso, arquitectos e ingenieros coincidieron en que la Secretaría Distrital de Control Urbano y Espacio Público debe reforzar la vigilancia y abrir una investigación para esclarecer lo sucedido en Olaya, con el fin de evitar nuevos riesgos para la ciudadanía.