La herencia afrodescendiente del Carnaval de Barranquilla se tomó el escenario y estremeció al público durante la Lectura del Bando 2026. Bajo el concepto “Raíz negra”, la Reina Michelle Char lideró un espectáculo monumental en el que más de 700 bailarines dieron vida a cinco escenas cargadas de fuerza ancestral, identidad, música y tradición.
Con la caída de la noche, el escenario se transformó en un lienzo de luz, color y sonido. Al ritmo de los tambores, el murmullo del público se convirtió en expectativa pura y el Carnaval estalló como un volcán de alegría. Animales africanos emergieron en escena junto a la soberana, quien apareció vestida de india, rugiendo con energía y comandando una verdadera “manada” de bailarines que encendió los aplausos desde el primer minuto.

La salsa también tuvo su momento estelar en esta puesta en escena dirigida por el reconocido coreógrafo y director artístico Pedro Díaz. Michelle descrestó al público con un set rojo de dos piezas, bailando al ritmo de Timbalero y Ruth, en una presentación que le valió una ovación cerrada y confirmó su dominio escénico.
El espectáculo recorrió los sonidos del Caribe colombiano con una propuesta que integró danza, música y narrativa visual, destacando el legado afro como columna vertebral del Carnaval.
Bullerengue que erizó la piel
Uno de los momentos más emotivos llegó con la escena palenquera. Al compás del bullerengue, las voces magistrales de Lina Babilonia y La Carmen estremecieron el alma del público. Michelle apareció con una pollera azul aguamarina, evocando el río Magdalena, mientras los tambores y las tradicionales palanganas sobre las cabezas de las mujeres afro marcaban el ritmo de una escena profundamente simbólica.
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Cada giro de la Reina, cada gesto y cada paso provocaron ovaciones, mientras se dejaba contagiar por los cantos y las expresiones festivas del bullerengue, conectando con el público desde la raíz.
Folclor, poder y tradición
La cuarta escena estuvo marcada por la majestuosidad del Congo Grande de Barranquilla, encabezado por Adolfo Maury, Rey Momo 2026. Con luces apagadas y trajes brillando en escena, esta danza patrimonial reafirmó que Barranquilla es territorio de folclor vivo.
El mapalé elevó aún más la intensidad cuando Michelle fue cargada por los bailarines como símbolo de autoridad y liderazgo. Allí brilló especialmente con Fuerza Negra, danza en la que se formó durante años, demostrando técnica, fuerza y conexión con sus raíces.
La cumbia, madre de todos los ritmos, no podía faltar. Cumbiambas como La Revoltosa llenaron el escenario mientras sonaba la flauta de millo. Michelle, con una pollera roja llena de brillos, bailó incluso con la cera de las velas corriendo por su mano, en una imagen poderosa que quedó grabada en la memoria del público.
Champeta y verbena para cerrar en alto
El cierre fue una auténtica verbena con “Cosa buena”, una explosión de champeta, swing y sabor barranquillero. Más de 30 aspirantes al Reinado Popular se sumaron a la escena final, junto a la reina infantil Sharon Acosta.
Michelle, fiel a su ADN barranquillero, se robó el show con pasos precisos, energía desbordante y un dominio absoluto del ritmo champetero, poniendo de pie a los asistentes y sellando una noche inolvidable.
Con “Raíz negra”, la Reina Michelle Char no solo dio lectura al Bando 2026: rindió un poderoso homenaje a la herencia afro, reafirmando que el Carnaval de Barranquilla es memoria viva, diversidad y orgullo cultural que se baila, se canta y se siente en cada latido.









