Al momento de cierre de operaciones de la aerolínea Viva, el lunes 27 de febrero, había alrededor de 460.000 usuarios que ya tenían tiquetes o reservas para viajes en 2023, según estimaciones del Ministerio de Transporte.
Pero, además de los viajeros varados, el sector de las agencias de viajes podría ser uno de los más afectados.
La Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato) estima que entre 30% y 40% de los tiquetes de la aerolínea habían sido comprados a través de estas empresas, impulsados por los paquetes de vuelo y hotel que ofrecía Viva.
Actualmente, el gremio está haciendo una encuesta entre sus asociados para entender el impacto de la suspensión de las operaciones de la línea aérea en las agencias.
Los resultados preliminares del sondeo indican que el valor de los tiquetes perdidos es de $4.400 millones.
“Creo que la pérdida económica terminará siendo mucho mayor”, apunta Paula Cortés, presidenta de Anato. Además, las agencias reportaron 5.000 pasajeros afectados, y 1.726 reclamaciones por parte de los usuarios.
La firma más grande del país, Aviatur, tenía 2.000 tiquetes aéreos comprados a Viva al momento del cierre. Esto supone 5% del total de tiquetes transados por la empresa, y representa un valor estimado de $800 millones, a un precio promedio de $400.000 por pasaje.
“Es un impacto económico muy grande para nosotros, pero, sobre todo, la afectación es para los pasajeros, muchos de los cuales llevaban todo un año ahorrando para irse de vacaciones en Semana Santa y quedaron varados”, explica Consuelo Londoño, vicepresidente de pasajes, de la agencia de viajes Aviatur.
“No tenemos esperanza de recuperar la plata. Como no podemos intervenir en la solución, estamos dispuestos a responder por los pasajeros”, añade Londoño.
La empresa Despegar -que incluye Viajes Falabella y la empresa intermediaria HotelDO- señala que su prioridad en este momento es atender a los viajeros que quedaron varados.
El Gobierno debe entender que las agencias de viajes no pueden responder por la quiebra o cese de actividades de una aerolínea. Podría generar la quiebra de agencias.
Despegar cumple el rol de intermediario entre cliente y la aerolínea, y se encuentra trabajando para solucionar los inconvenientes en todo lo que esté a su alcance.
Eso significa, en pocas palabras, que la responsabilidad de los $4.400 millones recaería sobre las agencias. “Esto podría generar la quiebra de las empresas del sector. Hoy las más afectadas son aquellas que dieron depósitos para grupos especialmente a la isla de San Andrés Es por eso que hemos solicitado al Congreso, con apoyo del Gobierno, la modificación de la ley, una inclusión de la figura del llamamiento en garantía, que hoy no lo permite la Superintendencia de Industria y Comercio, y un fondo de garantías para el sector aéreo, del estilo del Fondo de Garantías de Instituciones Financieras con miras a que los consumidores queden protegidos”, explica la líder gremial.








