Un 83 % del Caribe colombiano está en riesgo de contaminación por hidrocarburos, pero un estudio reciente de la Universidad del Rosario abre una puerta para anticipar los derrames y minimizar su impacto ambiental y económico.
La investigación, liderada por la oceanóloga Andrea Devis Morales, utilizó modelos matemáticos y simulaciones por computador que recrean cómo se movería el petróleo en el mar, permitiendo identificar zonas de riesgo y rutas de dispersión antes de que el crudo llegue a la costa.
Gracias a estas herramientas, las autoridades podrían cerrar playas, alertar a pescadores y activar planes de contingencia en menos de una hora tras detectarse un derrame.
El estudio advierte que áreas como el Golfo de Morrosquillo, entre Sucre y Córdoba, son particularmente sensibles debido al tráfico constante de embarcaciones y terminales petroleras en operación. Entre 1992 y 2021 se registraron al menos nueve derrames, algunos de pocos barriles, pero con daños significativos en manglares, pesca artesanal y turismo.
Para simular el comportamiento del crudo, los investigadores usaron la herramienta OpenOil, que integra variables como viento, corrientes marinas, salinidad y temperatura del agua, reflejando cómo estas afectan la dispersión del petróleo.
A pesar de los avances, Morales señaló dos desafíos: la falta de datos en tiempo real sobre el estado del mar y la ausencia de decisiones institucionales para aplicar estas herramientas de manera continua.
“Para que estos modelos realmente sean efectivos, necesitamos información meteorológica y oceánica de alta resolución, ya que de esto depende la precisión de las predicciones”, concluyó la experta.








