Una fuerte controversia se desató en La Guajira tras conocerse que el Ministerio de Salud y Protección Social destinó $1.680 millones para la entrega de dos lanchas-ambulancia al Hospital San José de Maicao, un municipio ubicado en pleno desierto, sin acceso fluvial ni marítimo directo.
La decisión se produce en medio de la crisis financiera que atraviesa el sistema de salud colombiano, marcada por reiteradas denuncias de clínicas, hospitales y gestores farmacéuticos por demoras en los pagos, lo que ha generado cuestionamientos sobre las prioridades del Gobierno nacional en materia de inversión.

La entrega de las embarcaciones se realizó durante una agenda territorial del Ejecutivo en Riohacha, Maicao, Manaure y Uribia, en la que Minsalud anunció recursos para infraestructura, dotación hospitalaria y transporte asistencial en el departamento. Según el comunicado oficial, además de las lanchas-ambulancia, el Hospital San José de Maicao recibió 11 ambulancias terrestres, cuya inversión asciende a $2.976 millones.
Sin embargo, el foco de la polémica está en la ubicación geográfica de Maicao, un municipio fronterizo con Venezuela, sin ríos navegables ni salida al mar. El puerto más cercano se encuentra en Riohacha, a cerca de hora y media por carretera, lo que pone en duda la viabilidad operativa de las ambulancias marítimas.
El debate se intensifica al comparar a Maicao con otros municipios beneficiados en la misma agenda. Riohacha y Manaure cuentan con acceso directo al mar —el primero incluso con puerto—, mientras que Uribia se encuentra a solo 30 minutos de la costa Caribe. Para críticos de la medida, estas localidades parecían opciones más lógicas desde el punto de vista logístico.
“El enfoque es fortalecer la capacidad de respuesta y el traslado asistencial en zonas de difícil acceso del departamento”, argumentó el Ministerio de Salud al justificar la entrega, señalando que el paquete de inversiones busca beneficiar a más de 600.000 habitantes de La Guajira.
No obstante, la explicación no ha logrado disipar las dudas. Sectores ciudadanos, analistas y personal del sector salud se preguntan cómo y dónde operarán las lanchas, en un municipio rodeado de desierto y con su hospital intervenido, mientras persisten necesidades urgentes en la red hospitalaria del país.
La polémica deja sobre la mesa un debate más amplio: la planificación y pertinencia de las inversiones públicas en salud, en un momento en que el sistema enfrenta una de sus etapas más críticas.









