La selva del Guaviare sigue siendo una de las principales víctimas del conflicto armado y del narcotráfico, en medio de los enfrentamientos entre las disidencias de las Farc lideradas por alias ‘Iván Mordisco’ y ‘Calarcá’, quienes se disputan el control de rutas estratégicas para el tráfico de drogas.
De acuerdo con denuncias y reportes de autoridades ambientales y de seguridad, estas estructuras ilegales mantienen actividades de deforestación acelerada para la expansión de cultivos ilícitos, la apertura de corredores para el transporte de cocaína y la instalación de campamentos, afectando gravemente ecosistemas estratégicos de la Amazonía colombiana.
La confrontación armada entre estas facciones no solo ha dejado decenas de víctimas mortales en la región, sino que también ha incrementado la presión sobre los bosques, con la tala indiscriminada de amplias zonas de selva, generando un impacto ambiental de largo plazo y poniendo en riesgo comunidades indígenas y campesinas.
Organismos ambientales advierten que la deforestación ligada al narcotráfico y a la presencia de grupos armados ilegales continúa siendo uno de los principales factores de pérdida de cobertura boscosa en el Guaviare, mientras reclaman mayor presencia integral del Estado para frenar tanto la violencia como el daño ambiental que sigue avanzando en la región.








