La guerra entre Rusia y Ucrania dejó una nueva víctima colombiana. En el barrio Bellavista, en el municipio de Malambo, la familia Cassiani Grau atraviesa uno de los momentos más dolorosos de su vida tras confirmarse la muerte de Danner Eliécer Cassiani Grau, un exsoldado del Ejército Nacional que falleció en combate en territorio ruso.
Cassiani Grau, de 37 años y el menor de tres hermanos, había llegado a Rusia en agosto del año pasado luego de aceptar una oferta laboral como combatiente extranjero. Su familia, hoy sumida en la angustia, busca desesperadamente la forma de repatriar su cuerpo y darle el último adiós en Colombia.
Danner sirvió durante 17 años en el Ejército Nacional y, tras retirarse de la Fuerza Pública, trabajó como vigilante en distintos establecimientos comerciales del Atlántico. Soltero y sin hijos, aceptó la propuesta de un reclutador ruso que le ofrecía un pago mensual cercano a los 19 millones de pesos para integrarse al conflicto armado.
Según relató su hermana, Roxana Cassiani Grau, el objetivo de Danner era cumplir un contrato de un año y regresar al país con mejores oportunidades económicas. “Él se fue con personas que no conocía. Allá fue que se hicieron amigos”, contó.
Durante su estadía en Rusia, las comunicaciones con su familia eran constantes. Las llamadas diarias se convirtieron en un lazo de tranquilidad, pero también en una señal de alarma cuando cesaron de manera repentina. La última conversación ocurrió el 25 de diciembre, en horas de la mañana, sin presagios ni despedidas.

“Ese día habló normal, como siempre. Me preguntó qué habíamos comido en Nochebuena y me dijo que luego hablábamos. Desde ahí no supimos más nada”, recordó Roxana.
La confirmación oficial de la muerte llegó semanas después. El 12 de enero, mediante un derecho de petición ante la Cancillería colombiana, la familia fue informada por la embajada en Moscú que Danner Cassiani Grau había fallecido en “acción”, es decir, en medio de combates.
De acuerdo con sus familiares, las autoridades rusas establecen procedimientos estrictos para la entrega de los cuerpos, trámites que deben realizarse a través de la embajada colombiana. Sin embargo, denuncian que hasta el momento no han recibido respuesta clara del Ministerio de Relaciones Exteriores.
“La familia está dispuesta a asumir los gastos, pero necesitamos una orientación, una respuesta. No sabemos por dónde empezar”, expresó Roxana, quien también señaló que existen otros casos de colombianos fallecidos en Rusia cuyos cuerpos no han sido recuperados.
Mientras tanto, en Malambo, el dolor se mezcla con la espera. Una familia que solo pide cerrar el duelo sigue aguardando una gestión que les permita traer de regreso a casa a su ser querido, atrapado entre una guerra lejana y el silencio institucional.









