El general retirado Edwin Urrego negó de manera categórica las acusaciones formuladas por el presidente Gustavo Petro, quien señaló a un alto oficial de la Policía de haber intentado plantar sustancias psicoactivas en su vehículo presidencial, presuntamente para sabotear una reunión con Donald Trump.
“Para mí esto es una locura. Nunca he intentado realizar un acto deshonesto que afecte mi ética o la honra de la institución”, declaró Urrego.
El oficial explicó que nunca tuvo cercanía física con el vehículo presidencial y que su labor se limitó a garantizar la seguridad del mandatario según los protocolos de ley, mientras que la Casa Militar es la responsable directa de los automóviles oficiales.
Urrego, quien ha ocupado cargos de relevancia en la Dijín y las comandancias de Barranquilla y Cali, cuestionó la rapidez con la que se le atribuyeron hechos graves y anunció su disposición a someterse a pruebas de polígrafo para esclarecer los señalamientos. “Estoy dispuesto a cualquier prueba para que esto sea esclarecido. En mis 32 años de carrera he superado seis pruebas de confianza, incluso con agencias estadounidenses como HSI y ICE”, afirmó.
El general también se refirió al allanamiento en la casa de Armando Benedetti en Barranquilla, otro episodio que el presidente vinculó con él. Urrego aclaró que, aunque era comandante en la ciudad, el procedimiento se llevó a cabo por orden judicial de la magistrada Cristina Lombana, y que su función se limitó a brindar apoyo logístico y de seguridad solicitado por los funcionarios de policía judicial que llegaron desde Bogotá.
Las declaraciones de Urrego ponen en el centro del debate la falta de pruebas concretas para los señalamientos y abren interrogantes sobre la rapidez con que se identificó a un oficial de alto rango como presunto responsable de un complot contra el mandatario.









