En medio del aumento de operaciones militares en el oriente del país, dos integrantes de las disidencias lideradas por Iván Mordisco decidieron someterse a la justicia ante tropas del Ejército Nacional de Colombia en el departamento del Meta.
Entre los sometidos se encuentra alias “Flavio”, señalado por inteligencia militar como el tercer cabecilla de la estructura 44 “Antonio Ricaurte”, organización que delinque principalmente en zonas del Guaviare.
Según las autoridades, este hombre tenía una trayectoria criminal cercana a ocho años y estaría vinculado a delitos como extorsión, desplazamiento forzado y acciones contra la población civil en sectores rurales de San José del Guaviare.
Alias “Flavio” habría estado bajo el mando de alias “Willy Costeño”, cabecilla del Bloque Amazonas “Manuel Marulanda Vélez”, y en el pasado integró esquemas de seguridad de otros jefes armados, incluido el propio “Iván Mordisco”.
Junto a él también se entregó alias “Meteoro”, identificado como mando medio de la misma estructura, con cerca de cuatro años en la organización ilegal, donde cumplía funciones como cabecilla de escuadra y encargado de seguridad.
Estrategia para escapar
De acuerdo con información de inteligencia, ambos idearon un plan para huir del grupo armado sin levantar sospechas. Salieron con el supuesto objetivo de instalar propaganda alusiva a la organización, pero en realidad buscaban llegar hasta zona controlada por el Ejército.
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Al ubicarse cerca de tropas en el Meta, se identificaron como integrantes de la estructura ilegal y manifestaron su intención de someterse voluntariamente.
Durante el procedimiento entregaron un arma de fuego tipo pistola calibre 9 milímetros, equipos de comunicación y material propagandístico, elementos que ahora son analizados por las autoridades.
Aumentan las deserciones
Las autoridades indicaron que este año cerca de 20 integrantes de las disidencias han desertado, en medio de la intensificación de operativos militares y bombardeos en regiones estratégicas.
Sin embargo, también se ha detectado un endurecimiento en el control interno de estas estructuras, incluyendo amenazas contra familiares de quienes intentan abandonar las filas.
Este nuevo sometimiento representa un golpe a las disidencias en el suroriente del país y evidencia el impacto de la presión de la Fuerza Pública sobre estos grupos armados ilegales.









