Lo que debía ser un día de descanso en el embalse de Tominé se convirtió en una auténtica pesadilla para una familia bogotana. Seis personas, entre ellas cinco integrantes del mismo núcleo familiar y el conductor de una lancha, resultaron heridas luego de ser impactados violentamente por un jet ski que realizaba maniobras peligrosas en la zona.
El choque, descrito por testigos como “seco y brutal”, destruyó parte de la cabina de la lancha. Tubos metálicos cayeron sobre los ocupantes, provocando escenas de pánico. El informe médico preliminar indica que varios de los afectados sufrieron traumas craneoencefálicos, y uno de ellos perdió el conocimiento por varios minutos.
Denuncian falta de atención inmediata
La familia afectada denunció la insuficiente respuesta de las autoridades. A pesar de las llamadas de auxilio, ninguna ambulancia llegó al lugar a tiempo, y fueron trasladados por particulares a un centro de atención médica. Solo dos paramédicos estaban presentes en el embalse, un número claramente insuficiente para atender la magnitud del accidente.
El responsable huyó del lugar
El conductor del jet ski, que habría provocado el impacto, se dio a la fuga sin prestar auxilio. Las víctimas ya presentaron la denuncia ante la Fiscalía General de la Nación y solicitaron la revisión de las cámaras de seguridad de los clubes náuticos cercanos para identificar al implicado.
Incertidumbre sobre la vigilancia en el embalse
Adicionalmente, el Grupo Energía Bogotá confirmó que el terreno donde opera el club náutico involucrado se encuentra en disputa legal, lo que genera dudas sobre quién ejerce realmente el control y la supervisión de las actividades acuáticas en el embalse de Tominé.
Este accidente pone en evidencia la necesidad de reforzar la regulación y el control de los deportes acuáticos, especialmente en zonas de alta afluencia durante temporadas de descanso como Semana Santa.









