El Gobierno Nacional anunció la liquidación de siete EPS en crisis: Famisanar, Coosalud, Asmet Salud, Emssanar, Savia Salud, Servicio Occidental de Salud y Capresoca, que en conjunto atienden a más de 12 millones de afiliados. La medida, ordenada por el Presidente Gustavo Petro, encendió las alarmas sobre un posible colapso en el sistema de salud colombiano.
La mayoría de los usuarios afectados serían trasladados a la Nueva EPS, la entidad más grande del país con 11 millones de afiliados, que también está intervenida y enfrenta una crisis grave en su funcionamiento. Denuncias recientes muestran interrupciones en tratamientos, escasez de medicamentos esenciales y demoras que ponen en riesgo la vida de pacientes, especialmente aquellos con enfermedades de alto costo.
Casos recientes reflejan la magnitud del problema: Kevin Arley Acosta Picó, menor con hemofilia, falleció tras dos meses sin suministro del medicamento EMICIZUMAB, y Jeisson Javier Pinzón, de 20 años, murió esperando un tratamiento contra leucemia linfoblástica aguda que nunca llegó. La Procuraduría y la Fiscalía investigan estos hechos y la gestión de la Nueva EPS.
Petro asegura que la medida no dejará desamparados a los afiliados y que el sistema preventivo del Gobierno cubrirá a todos. Sin embargo, expertos y pacientes cuestionan si la Nueva EPS podrá asumir el traslado de millones de usuarios sin colapsar.
Con la liquidación de estas EPS, el sistema de salud colombiano enfrenta uno de sus momentos más críticos en décadas, con riesgos directos para la atención de millones de ciudadanos.









