A una semana de su encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el mandatario colombiano Gustavo Petro volvió a generar controversia al solicitar públicamente que Nicolás Maduro sea devuelto a Venezuela para ser juzgado por un tribunal de ese país y no por la justicia estadounidense.
El pronunciamiento se dio durante un discurso ofrecido por Petro en un hospital de Bogotá, donde cuestionó el uso de la fuerza militar como mecanismo para resolver conflictos políticos en América Latina. Según el jefe de Estado, el juzgamiento de Maduro debe realizarse bajo las leyes venezolanas, argumentando que existen diferencias culturales e históricas entre la región y el mundo anglosajón.
Petro también criticó el ataque militar ocurrido el pasado 3 de enero en Caracas, durante el cual fue capturado el mandatario venezolano, señalando que una acción de ese tipo no constituye un castigo contra una persona, sino una agresión directa contra un país. En ese contexto, afirmó que bombardear la capital venezolana representa una “marca histórica” que no será olvidada.
Durante su intervención, el presidente colombiano trazó paralelos entre Trump y Maduro, al señalar que ambos comparten una visión centrada en el petróleo, y aprovechó para cuestionar el actual orden internacional y el papel de Naciones Unidas, al considerar que el organismo atraviesa una etapa de decadencia por su incapacidad para frenar conflictos como el de Gaza.
El mandatario reiteró que el arresto de Maduro por fuerzas estadounidenses constituye, a su juicio, un “secuestro”, postura que ya había expresado tras conocerse la operación militar ordenada por Trump.
Las declaraciones se producen en un contexto de recomposición de las relaciones bilaterales entre Colombia y Estados Unidos, luego de un año marcado por tensiones diplomáticas. Estas se agudizaron en enero de 2025, cuando Petro se negó a recibir un vuelo con migrantes deportados desde EE. UU., alegando trato indigno hacia ciudadanos colombianos.
Petro recordó además que, días después del ataque en Caracas, tenía previsto pronunciar un discurso de alto tono político en la Plaza de Bolívar, el cual fue suspendido tras una llamada telefónica con Trump que permitió rebajar la tensión y acordar la reunión del próximo 3 de febrero en la Casa Blanca.
Desde entonces, el presidente colombiano había mantenido silencio sobre la relación bilateral, hasta retomar ahora una retórica crítica que vuelve a poner el foco en el futuro del diálogo entre ambos gobiernos.









