Un reporte del Grupo de Análisis del Mercado Laboral (Gamla) del Banco de la República conclyó que de aprobarse el proyecto de reforma laboral que radicó el Gobierno ante el Congreso, se aumentarían los costos salariales hasta tal punto que las empresas se verían obligadas a despedir a unos 450.000 de sus empleados formales, en un escenario medio en un horizonte de entre 3 y 4 años.
En el reporte se indica que el rango de los recortes iría de entre 152.000 a 746.000, en función de la respuesta estimada del empleo formal a los costos salariales, lo que equivale a una reducción de 2,1 puntos porcentuales de la tasa de formalidad. Todo ello en un escenario medio.
De acuerdo con los investigadores, habría incrementos del costo laboral promedio asociados tanto al componente salarial como al de las indemnizaciones en el caso de despidos injustificados.
“Dichos cálculos no consideran los posibles beneficios para los empleados incumbentes (persona que está en posesión de algún empleo público de relevancia) que se reflejarían en una mayor estabilidad laboral o de mejoras en el acceso al sistema de protección social”, dice el documento.
Entre los artículos del proyecto de ley cuantificables en los costos laborales están aquellos que reforman la jornada puesto que se establece que el trabajo nocturno empezaría a las 6 de la tarde y no a las 9 de la noche, como ocurre hoy en día. Igualmente, se busca tener un recargo dominical del 100 por ciento en vez del 75 por ciento que existe hoy en día.
Para hacer los cálculos también tuvieron en cuenta otros artículos como los cambios en la contratación por prestación de servicios, la indemnización por despido, la remuneración de aprendices, la indexación de salarios hasta de dos salarios mínimos a la inflación, la seguridad social en las plataformas digitales y la eliminación de los contratos sindicales.
Recordemos que el proyecto de reforma laboral busca reajustar la jornada laboral diurna entre las 6:00 a. m. y las 6:00 p. m., y la jornada nocturna entre las 6:00 p. m. y las 6:00 a. m. También establece que la jornada laboral no supere las 8 horas diarias ni las 42 horas semanales, distribuidas en 5 o 6 días a la semana, garantizando siempre un día de descanso.
Finalmente, busca aumentar el recargo dominical y festivo del 75 al 100 por ciento sobre el salario ordinario en proporción a las horas laboradas.









