La decisión de suspender la venta de energía eléctrica desde Colombia hacia Ecuador estaría generando un fuerte impacto económico en el país vecino, con sobrecostos diarios cercanos a los USD 2 millones, según advirtió el Gobierno colombiano.
Así lo afirmó la viceministra de Energía de Colombia, Karen Schutt, quien explicó que Ecuador se ha visto obligado a reemplazar la energía importada desde Colombia por fuentes de generación más costosas, lo que incrementa la presión sobre sus finanzas públicas.
De acuerdo con la funcionaria, la energía colombiana representaba una alternativa más económica y estable, por lo que su ausencia ha obligado al sistema eléctrico ecuatoriano a recurrir a opciones con mayor impacto fiscal, especialmente en un contexto regional marcado por tensiones energéticas y restricciones de oferta.
El intercambio eléctrico entre ambos países ha sido históricamente un mecanismo de apoyo mutuo en momentos de alta demanda o contingencias técnicas. Sin embargo, la suspensión actual evidencia la dependencia del sistema ecuatoriano de la energía proveniente de Colombia y los efectos inmediatos de su interrupción.
Las declaraciones de la viceministra se producen en medio de un escenario de tensión bilateral, donde el tema energético se suma a otros frentes sensibles de la relación entre Bogotá y Quito. Hasta el momento, las autoridades ecuatorianas no han emitido un pronunciamiento oficial frente a las cifras expuestas por el Gobierno colombiano.









