El precandidato presidencial Iván Cepeda Castro vivió un incómodo momento mientras viajaba en un vuelo de Bogotá a Neiva, en el marco de su campaña electoral.
Según testigos, dos pasajeros manifestaron su rechazo a su presencia en la aeronave, lanzando frases como “Que se vaya en bus, que se vaya por tierra” y cuestionando la seguridad de su traslado.
La aspirante al Senado, Amaranta Hank, quien también se encontraba en el vuelo, relató que la situación surgió debido a que la aerolínea tenía el vuelo sobrevendido. Según Hank, los pasajeros confrontadores eran dos adultos mayores que, durante la acomodación de los asientos, realizaron comentarios ofensivos sin generar mayores altercados.
A pesar del incidente, Hank destacó que la reacción de los demás pasajeros fue de respeto y curiosidad, y que a la llegada a Neiva jóvenes seguidores esperaban a Cepeda para tomarse fotos y entregarle obsequios.
El hecho evidencia cómo la polarización política se refleja incluso en espacios cotidianos como los vuelos comerciales, y plantea preguntas sobre la seguridad y la libertad de movimiento de los precandidatos en medio de la campaña. ¿Qué medidas se pueden tomar para proteger a los aspirantes sin afectar la convivencia ciudadana? ¿Hasta qué punto los debates políticos han permeado la vida cotidiana de los ciudadanos?








