Al menos tres migrantes —dos mujeres venezolanas y un hombre colombiano— fallecieron y otra persona de nacionalidad venezolana permanece hospitalizada en estado reservado, luego de que una embarcación que transportaba 16 personas naufragara este martes en aguas del Caribe panameño mientras se dirigía hacia Colombia, según informes de las autoridades y comunicados de líderes indígenas de la región.
El bote, que zarpó desde Miramar, una pequeña localidad del Caribe panameño usada frecuentemente por viajeros que abandonan Centroamérica para tratar de regresar a Sudamérica, volcó cerca de Gaigirgordub, en la comarca indígena Guna Yala, según detalló el Congreso General Guna Yala en redes sociales.
Tras el incidente, cuatro personas quedaron atrapadas bajo la embarcación volteada cuando ésta se dio vuelta en medio del mar. Comuneros y buzos artesanales de la zona fueron los primeros en responder, sacando con vida a varios de los ocupantes que habían logrado alcanzar la orilla.
Del grupo de 16 pasajeros, doce fueron rescatados con vida, mientras que las autoridades también confirmaron la muerte de tres personas y el traslado de una mujer herida al centro de salud de Wissubwala, desde donde se organizó su traslado a la ciudad de Panamá para atención médica.
La Autoridad Marítima de Panamá (AMP) lamentó lo ocurrido y anunció el inicio de las investigaciones para esclarecer las causas del naufragio y establecer responsabilidades, sin ofrecer detalles adicionales sobre el estado de salud del sobreviviente.
Este accidente se produce en medio de un aumento de la llamada “migración inversa”, en la que personas que habían intentado llegar a Norteamérica —especialmente venezolanos, seguidos por colombianos— optan por regresar hacia sur, evitando la peligrosa travesía por la selva del Darién. En 2025, más de 22 800 migrantes en este flujo regresaron a Panamá, de los cuales más del 90 % eran venezolanos.
Las embarcaciones suelen ser pequeñas y carecer de medidas de seguridad, lo que las deja vulnerables a las condiciones del mar en esta zona del Caribe. El fuerte oleaje y la ausencia de infraestructura organizada para estos viajes han sido señalados como factores que incrementan el riesgo para quienes se aventuran en estas travesías.
Familias y organizaciones humanitarias han expresado su preocupación por el aumento de accidentes similares, que reflejan los peligros que enfrentan millones de personas desplazadas o en movimiento forzado por crisis económicas y políticas en la región.









