Por: Álvaro Del Castillo Cabrales Arquitecto y guía turístico
Hace 106 años nació uno de los barrios más emblemáticos de Barranquilla: el histórico El Prado. Su creación no solo marcó el surgimiento de un nuevo sector residencial en la ciudad, sino que representó un hito en la historia del urbanismo colombiano al convertirse en el primer desarrollo urbano planificado del país.
Ubicado entre las carreras 50 y 60 y entre las calles 53 y 75, El Prado surgió oficialmente el 12 de marzo de 1920, cuando se constituyó la Compañía Urbanizadora de El Prado, impulsada por el empresario estadounidense Karl Calvin Parrish y otros socios, quienes adquirieron los terrenos por 65.000 pesos en oro americano. Su propósito era ambicioso: construir un barrio residencial moderno inspirado en modelos urbanísticos internacionales que integraran paisaje, arquitectura y calidad de vida.
Sin embargo, la historia del lugar se remonta a años anteriores. A comienzos del siglo XX, los terrenos pertenecían a Benjamín T. Senior y José Fuenmayor Reyes, quienes los adquirieron para desarrollar una finca ganadera llamada El Prado. Posteriormente, en 1904, la propiedad fue vendida a Manuel J. de la Rosa, paso previo a la transformación que daría origen al barrio.
Un modelo urbano adelantado a su tiempo
Para el diseño del barrio se contrató al proyectista estadounidense Ray Floyd Wyrick, especialista en parques y urbanizaciones. Wyrick trazó las calles teniendo en cuenta la dirección de los vientos, las pendientes naturales del terreno y los sistemas de drenaje, aplicando criterios técnicos poco comunes en la planificación urbana colombiana de la época.

Residencia en el Garden District, New Orleans-Estados Unidos.
Además, el proyecto tomó como referencia modelos urbanos de Estados Unidos, particularmente el Garden District y su área cercana, el Lower Garden District, barrios caracterizados por amplias avenidas, jardines y residencias rodeadas de vegetación. Estos principios privilegiaban el paisaje urbano y la integración entre naturaleza y arquitectura, una visión que aún hoy puede apreciarse en la estructura urbana del barrio.
Los bulevares que definen su identidad
Una de las expresiones más claras de este modelo urbanístico es la presencia de bulevares arborizados, que organizan el espacio urbano y definen la identidad paisajística de El Prado.
El Bulevar Central, eje principal del barrio, corresponde a la carrera 54 con su separador entre las calles 59 y 64, concebido como una avenida arborizada que estructura el tránsito y el paisaje urbano.
A su vez, el Bulevar Norte se ubica sobre la carrera 58 entre las calles 64 y 76, mientras que el Bulevar Sur corresponde a la carrera 54 entre las calles 64 y 76, conformando un sistema vial que integra circulación, paisaje y jerarquía urbana.
Curiosamente, mucho antes del desarrollo del barrio, estos terrenos ya habían sido escenario de un episodio singular en la historia de la ciudad: en 1912 se realizó allí uno de los primeros vuelos de un biplano en Colombia, un hecho que evidencia cómo este territorio ha estado vinculado desde temprano con momentos clave de la modernidad en Barranquilla.
Un patrimonio arquitectónico excepcional

Arquitectura Neoclasica, Carrera 58 entre Calles 68 y 70 Barrio El Prado. Fotografia: Alvaro Del Castillo.
A partir de la década de 1920 comenzaron a construirse más de 50 mansiones, diseñadas por arquitectos y constructores destacados como Luis Gutiérrez de la Hoz, Fernando Restrepo, Octavio Giraldo, Leslie Arbouin y Patrocinio Galofre.

Vivienda Epoca Arquitectura Republicana, Carrera 58 entre Calles 75 y 76 Barrio El Prado. Fotografia: Alvaro Del Castillo.
Estas residencias reflejan una diversidad de estilos arquitectónicos que hoy convierten al barrio en uno de los conjuntos patrimoniales más importantes de la ciudad. Entre los estilos predominantes se encuentran:
- Neoclásico, con columnas y composiciones simétricas inspiradas en la arquitectura clásica.
- Neomediterráneo, caracterizado por arcos, balcones y cubiertas de teja.
- Neomudéjar, con elementos ornamentales de influencia árabe.
El desafío de preservar su legado

FOTO EXPEDICIÓN BELLAS ARTES
El pasado 12 de septiembre realizamos un recorrido por las instalaciones del histórico edificio de Bellas Artes, junto al arquitecto de la Universidad de Los Andes y fotógrafo formado en el Rochester Institute of Technology (USA), con especialización en restauración fotográfica y cinematográfica en Francia y en el Centro Nacional de Restauración de Bogotá. Antonio Castañeda Buraglia, quien ha llevado su obra a escenarios nacionales e internacionales.
Hoy, 106 años después de su fundación, El Prado sigue siendo un símbolo de la memoria urbana de Barranquilla. Sus avenidas arborizadas, sus bulevares y sus residencias históricas recuerdan una etapa en la que la ciudad apostó por un modelo urbano moderno que integraba paisaje, arquitectura y calidad de vida.
Preservar este legado no es solo una tarea de conservación arquitectónica. Es también un compromiso con la historia y la identidad de la ciudad. Porque en El Prado no solo se construyeron casas elegantes: se construyó una idea de ciudad moderna que marcó el rumbo del desarrollo urbano de Barranquilla durante el siglo XX.
Defender su patrimonio, valorar su arquitectura y promover su conocimiento entre ciudadanos y visitantes es, en definitiva, una forma de proteger la memoria viva de Barranquilla.









