El microfútbol colombiano está de luto. Este lunes falleció Giovanny Hernández, a los 54 años, tras una prolongada lucha contra un cáncer de colon. El santandereano, recordado como el jugador más talentoso en la historia de esta disciplina en el país, dejó una huella imborrable dentro y fuera de la cancha.
Apodado ‘El Mago’ por su exquisita técnica, visión de juego y capacidad para desequilibrar, Hernández fue figura estelar de la Selección Colombia de Microfútbol que conquistó el título mundial en el año 2000, torneo disputado en Bolivia. En aquella gesta histórica fue elegido como el mejor jugador del campeonato, consolidando su nombre en la élite internacional.
En ese equipo campeón también destacaron jugadores como Jhon Pinilla, Engelbert Vergel, Viviano Mena y Víctor Santos, bajo la dirección técnica de Manuel Sánchez. Aquella generación marcó un antes y un después para el microfútbol nacional.
Hernández incluso incursionó brevemente en el fútbol profesional, con un paso por el Independiente Medellín, aunque su grandeza se forjó principalmente en el coliseo y no en el estadio.
Tras colgar los guayos, continuó aportando al deporte como asistente técnico de Jaime Cuervo en las selecciones Colombia, participando en los títulos mundiales obtenidos en 2011, en territorio colombiano, y en 2015, en Bielorrusia.
Ya como entrenador principal en la Liga Profesional de Microfútbol, celebró campeonatos con Bucaramanga FC en 2009 y con Taz Santander en los dos torneos disputados en 2016, reafirmando su capacidad también desde el banquillo.
Con su partida, el microfútbol pierde a uno de sus máximos referentes, pero su legado permanecerá intacto en cada generación que sueñe con hacer magia sobre la cancha.









