Por: Yasher Bolívar Pérez
Carlos Alcaraz culminó un hito extraordinario en su carrera al conquistar el Abierto de Australia tras vencer en la final a Novak Djokovic por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5, convirtiéndose en el tenista más joven de la historia en completar el Grand Slam. El español celebró el título como “un sueño hecho realidad”, resultado de un proceso largo de trabajo físico, técnico y, sobre todo, mental.
El murciano reconoció que la final fue de máxima exigencia y que el partido se definió en pequeños detalles. Tras ceder el primer set ante un Djokovic sólido y competitivo, Alcaraz supo aprovechar algunos errores del serbio y mantenerse fuerte mentalmente para cambiar el rumbo del encuentro. “El tenis puede girar por un punto o una sensación. Creí en mí y aguanté”, explicó.
Más allá del trofeo, el triunfo tiene un valor especial por el contexto previo, marcado por cuestionamientos sobre su nivel y regularidad. Alcaraz admitió que llegó a Melbourne con “más hambre y ambición”, decidido a responder en la cancha. También elogió a Djokovic, a quien calificó como una “inspiración para todos los deportistas” por su vigencia y competitividad.
Con los cuatro grandes en su palmarés, Alcaraz evitó triunfalismos y aseguró que su enfoque seguirá siendo “torneo a torneo”. El español destacó el papel de su equipo y afirmó que ahora el reto será sostener el nivel sin perder la calma. Australia le dio el título que tanto buscó y, de paso, lo confirmó como una figura histórica del tenis mundial.




