Por: Yasher Bolívar Pérez
Anthony Edwards fue la gran figura de la 75ª edición del Juego de las Estrellas de la NBA. El escolta de los Minnesota Timberwolves se llevó el premio al Jugador Más Valioso (MVP) tras liderar la victoria de su equipo en un evento que estrenó un formato renovado y que buscó darle un aire competitivo al tradicional espectáculo de mitad de temporada.
“Decidimos competir hoy y salimos victoriosos”, expresó Edwards ante el público del Intuit Dome, en Inglewood, California, donde fue ovacionado tras recibir el galardón. El base formó parte del equipo Estrella, integrado por Scottie Barnes, Devin Booker, Cade Cunningham, Jalen Duren, Chet Holmgren, Jalen Johnson y Tyrese Maxey, un grupo que reunió a varias de las jóvenes figuras estadounidenses de la liga.
En esta edición especial, la NBA apostó por un formato tipo “mini-mundial”, enfrentando a equipos de Estados Unidos contra un combinado del resto del mundo. El conjunto de Edwards se impuso con claridad 47-21 al equipo Barras, que contaba con nombres consagrados como LeBron James y Kawhi Leonard. Con su energía, explosividad y liderazgo, el jugador de los Wolves se robó el show y confirmó que es uno de los rostros llamados a marcar la nueva era de la liga.









