Por: Yasher Bolívar Pérez
La violencia volvió a golpear al entorno del fútbol colombiano. Diego Andrés Galvis Rozo, hincha del Cúcuta Deportivo y referente de la barra popular del club, fue asesinado a tiros la noche del domingo 18 de enero, en inmediaciones del estadio General Santander, justo en la antesala del regreso del equipo rojinegro a la primera división.
Galvis, de 30 años, se encontraba junto a otros integrantes de la barra realizando un ensayo musical cerca de un mural dedicado a su hermano Zacarías Galvis, fallecido años atrás, cuando un hombre armado irrumpió en el lugar y abrió fuego. El ataque dejó además tres personas heridas: un patrullero de la Policía de Norte de Santander que se hallaba de permiso, un hombre identificado como Miguel Mendoza y una menor de edad. Todos fueron trasladados a centros asistenciales y se encuentran fuera de peligro.
Reconocido por su papel como tamborero y coordinador del grupo instrumental conocido como La Murga, Diego Galvis era considerado una figura emblemática de la tribuna sur del estadio y acompañó durante años al club tanto en Cúcuta como en otras ciudades del país.
El crimen generó profunda conmoción entre la hinchada y reavivó el debate sobre la persistencia de la violencia asociada al fútbol. Tras los hechos, la Policía reforzó los esquemas de seguridad en los alrededores del estadio, mientras avanzan las investigaciones para esclarecer lo ocurrido e identificar a los responsables.









