El martes quedó marcado en la historia del béisbol: Carlos Beltrán y Andruw Jones recibieron el mayor reconocimiento que un jugador puede aspirar: ser elegidos al Salón de la Fama.
Beltrán, oriundo de Puerto Rico, brilló durante 20 temporadas en Grandes Ligas, destacando por su poder al bate y velocidad en las bases, y dejando una huella imborrable con 435 jonrones y 312 bases robadas. Su liderazgo y ejemplo lo convirtieron en referente para generaciones de peloteros puertorriqueños.
Jones, por su parte, deslumbró desde joven con los Bravos de Atlanta y dejó un legado defensivo inigualable con 10 Guantes de Oro consecutivos, mientras conectaba 434 jonrones y producía más de mil carreras. Su impacto en la postemporada y en la historia de Atlanta es recordado hasta hoy.
La ceremonia de inducción será el 26 de julio en Cooperstown, donde ambos recibirán la merecida ovación de la comunidad del béisbol.









