Por: Yasher Bolívar Pérez
Caimanes de Barranquilla confirmó su gran momento en la temporada al derrotar 6-5 a Tigres de Cartagena en un duelo cerrado y cargado de tensión, disputado en el estadio Édgar Rentería. Una jugada apretada en el home plate en el sexto episodio, en la que Carlos Arroyo fue decretado quieto tras un imparable de Dilson Herrera, terminó siendo decisiva para que la novena barranquillera sellara el primer lugar de la fase regular y la ventaja de iniciar la final como local.
El encuentro fue un constante intercambio de golpes. Caimanes tomó la delantera temprano, pero Tigres respondió apoyado en errores defensivos y momentos oportunos con el madero que le permitieron incluso ponerse arriba en el marcador. Sin embargo, cuando el juego parecía inclinarse hacia los cartageneros, el equipo local mostró carácter, empató y luego dio el zarpazo definitivo con una ofensiva oportuna liderada por Arroyo, quien fue clave tanto con el bate como en las carreras impulsadas.
Más allá del triunfo, la victoria representa un golpe anímico importante para Caimanes, que no solo cortó la racha positiva de Tigres, sino que confirmó su regularidad a lo largo del campeonato. Con el liderato asegurado, la novena barranquillera se ilusiona con cerrar la temporada en casa y dar el paso definitivo hacia un nuevo título, respaldada por su afición y por un equipo que ha sabido responder en los momentos de mayor presión.









