Por: Yasher Bolívar Pérez
El derbi en Stamford Bridge terminó con un empate 1-1 que dejó sensaciones muy distintas para cada equipo. El Chelsea, que jugó gran parte del partido con un hombre menos tras la expulsión de Caicedo, firmó un encuentro lleno de coraje y oficio, aferrándose al marcador y defendiendo cada pelota como si fuera la última. El gol de Chalobah los puso a soñar, y la afición respondió empujando cuando más lo necesitaban.
Arsenal, que llegó como líder sólido de la Premier, tuvo que remar contra un rival que se negó a rendirse. Mikel Merino logró empatar con un gran remate tras un centro de Saka, pero a pesar de la superioridad numérica, el equipo de Arteta no encontró la claridad necesaria para completar la remontada. El portero Robert Sánchez fue determinante para el Chelsea, sacando varias pelotas clave que mantuvieron con vida a los suyos.
El final del partido fue una prueba de carácter para los locales, que resistieron los últimos minutos bajo una lluvia de ataques del Arsenal. El punto sabe distinto para ambos: para el Chelsea significa orgullo y una muestra de crecimiento; para Arsenal, una oportunidad perdida en su camino por asegurar el liderato. Stamford Bridge vivió una batalla futbolística donde ningún equipo bajó los brazos.









